28 de Febrero Día de Andalucía

De nuevo celebramos nuestro Día quedando pendientes cosas tan importantes como el reconocimiento –aunque sea teórico- de nuestra particularidad lingüística, la deuda histórica y el atraso comparativo con las comunidades más avanzadas.
Se ha reformado o deformado la Constitución por la simple razón de que lo han hecho otros. Siempre a remolque, sin ideas, con una clase política empeñada en determinar quién la tiene más desarrollada pero sin entrar en el meollo de nuestras carencias.
Nuestro pueblo ha perdido su sabiduría de siglos, al parecer. Nuestros representantes han olvidado a QUÉ y a QUIÉN se deben. Nuestra tierra no puede por menos que llorar su desconsuelo en coplillas, fandangos, ágavas y amoraimas, para no caer en la tentación de abrir la reja que sujeta al tigre dormido.
Signo de copla,
castañuela, poderío;
¡bruja Andalucía!
Somos un pueblo pacífico, soñador filosófico de la nada y del todo, amos y sumisos en el amor a la tierra, dominados-dominantes ante el invasor. Dueños y señores de la mejor poesía que se escribe en el planeta.
Pobre de aquél que desconozca los códigos y rompa las selladas puertas que encierran el puño en la otra orilla.
Suspiro andaluz
hecho amoraima;
un coro de voces / palmeo y arrullos
sones del alma.
Andalucía; ah, mi Andalucía: ocho luceros, ocho, dormitando al sol de tus montes y playas. Ocho ágavas refrescando las memorias del mar de tierra y agua que nos ciñe; que nos provoca con sus besos de espuma y verso.
Andalucía / cicatriz ondulante / duende y bulería
ALMERIA
Lágrima de luz
escanciada en noches
de luna fértil
GRANADA
Sonrisa verde
persiguiendo vírgenes
en tus ocasos
MÁLAGA
Parpadeo de sol
contraste simbiótico
con la pupila
JAÉN
Llanto de olivas,
vuelo de golondrinas
encadenadas
CÓRDOBA
Tarde moruna,
diálogo permanente
con tus ancestros
SEVILLA
Poema virginal,
concubina preñada
de risa y coplas
HUELVA
Lecho de amor
donde besan tus brisas
vientos y mares
CÁDIZ
Gota de rocío
suspendida del trazo
de tus playas
¡Déjame que te cante en verso, mi amor!.
¿NO ERES, ANDALUCÍA,
galope de mi sangre, respirando?
Dime, bella flor,
tú, tan hermosa,
¿en qué agua, verso / prosa, nube, bebes?;
¡dímelo, rosa!
Eres como esa eterna mujer
de caliza vulva espejeante,
tendida al borde del sendero:
¡Penetrado surco de la historia!.
Criatura milenaria,
llena de exilios,
piedra olivar, lagartijas
y sabor a mar, a molusco.
Memoria viva anclada al nudo del tiempo.
El gesto veloz de tu aire de vino seco
se escurre entre las piedras de caminos,
promesas, parras, verbos y culebras.
Vieja puta, coqueta,
de posaderas abiertas
a la penetración de nadie;
fertilizada in vitro
por el saber antiguo.
Tu cuerpo es un bosque cultural sellado
donde las ansias de conquista perecen.
Hay una costra muda recubriendo tus tierras,
vigilada por el antiguo lagarto superviviente.
Tu verdad está ahí,
al alcance de los sentidos,
fluyendo, hasta el agobio,
quebrándose al sol;
escurridiza silueta
aspirando caracolas
entre bullir de burbujas
y cangrejos de roca.
En la noche constelada
se dibujan suspiros
de sombras vegetales
en tu alma de copla.
En ti, con letras arábigas,
aún se escriben epigramas
en hojas de morera.
Supiste resistir la polinización mitológica
del bárbaro
en un “Non serviam” que emanaba
de tus entrañas.
Tu ojo vio el comienzo del mundo
desde la orilla del mar.
Tierra sabia como pocas,
has hecho de tu siesta en paz,
en un mundo de mentes basálticas,
la mayor de tus conquistas.
En tu corteza infinita,
-sin pinturas de guerra-,
reside tu plenitud.
© Antonio García Vargas
Almería, España
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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RAJAE -
angel -