Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.
Entropía
ENTROPÍA
Ley del desgaste calórico por la cual todo organismo sometido a un proceso de trabajo pierde calorías, presentando una declinación irreversible de energía activa. Aplicada por algunos investigadores a la tendencia natural al equilibrio, éste representaría un estado en el cual todas las asimetrías existentes se eliminarían. La necesidad psicológica de equilibrio, manifiesta en el individuo, sería explicada por este principio.
Noto una declinación irreversible
de mi energía activa.
Mi natural tendencia al equilibrio
se resiente al pensarte
y preciso de ti para eliminar
pertubadoras asimetrías.
¿Es natural
el sentido de heteronomía
de la sociedad?
Adorno y su tesis
sobre la Construcción de la Estética
¿Acaso se oponen
a la relación homosocial
verso-poeta?
Un verso no escrito
es un oído
que aguarda.
Un ojo,
cuando mira,
crea con su destello
la energía misma
que mueve el ojo.
El amor se inicia en un gesto
que crea otros gestos contenidos
en gestos que nacen de otros gestos.
Debo abotonar de nuevo mi piel
en el oxígeno descalzo
y rescatar calóricas noches cautivas
en cámaras de vacío,
¿Y si probara una sonrisa de superficie
en otros dientes?
Si me resisto
a la inestabilidad exponencial
de tu hechizo
¿Crees que alteraré
la reacción exotérmica
de tu cuerpo?
Mejor, amor, enfrentaremos
viejas cicatrices cara a cara
mientras amordazo con la mirada
el sauce de tu cintura.
© Antonio García Vargas
El amor tiene olor; como una rosa
(Un poema de Antonio G. Vargas)
El amor viene a ser
como una flor
prendida en un ojal
de fantasía,
por mí.
En las tardes de embrujo
y melodía
despliego entre sus pétalos
mi ardor,
por ti.
Y en la noche lunar,
en tu atalaya,
ese amor convertido
en una rosa
sobrevuela cual grácil
mariposa
relieves coralinos
de tu playa.
El amor en su olor,
como la rosa,
conjuga su faceta
más hermosa.
Puede oler a genciana
o alelí,
a madreselva,
prímula o azahar,
pero siempre en cualquier hora
o lugar,
¡Siempre y por siempre,
amada,
olerá
a ti!
© Antonio García Vargas

